domingo, 18 de junio de 2017

Ese polvo en las manos...



Ese polvo en las manos...



Ese polvo en las manos
lo que queda de un tiempo
que fue suyo, si suyo..
y ahora es de la nada,
partículas en suspensión..
de una amalgama
en parte corazón
en parte sueño..
que fue creciendo
a la par que ese mundo
en lo alto del tejado
de los silencios,
ese polvo de incendio
decrepita en las sombras
bailando al son del viento
que entra por debajo del marco
de la gris mañana...
y se posa sobre la ropa..
y huye de entre mis dedos
y se despeña al suelo,
y el olvido lo toma
para siempre en su seno.



©Encarni Mejides

No siempre fuiste..


No siempre fuiste..



No siempre fuiste viento
para el costado
campo del sueño
abierto a sus abrazos.


No siempre fuiste el agua
para estos labios..
brotes de párvula,
esperanza de cambio.


No siempre fuiste fuego
para está piel de leña..
árbol de alientos,
rama de hojas pequeñas.


No siempre fuiste barro
para estos dedos..
alfareros amados,
escultores del tiempo.


No siempre fuiste..
   parte de lo invisible.



©Encarni Mejides


domingo, 11 de junio de 2017

Es que habito sin estar..




Es que habito sin estar..


Un lugar en medio de la nada
al norte de los suspiros..
allá donde juegan con el viento
y se amalgaman a su aliento
sobre el tejado del alba.


Un lugar al sur de los latidos
que rompen bajo está piel del pecho
entre los débiles gritos
de una esperanza que clama
un futuro sin olvido.



Un lugar al este de los ojos
en el despunte del orto,
allá donde canta el gallo
y alzan el vuelo los pájaros
de la memoria de los sueños.


Es que habito sin estar las sombras
de un lugar al oeste de las horas..
en las hileras del meridiano
sobre el puente del celeste;
¡Donde todo es diferente!


©Encarni Mejides

"Dos gotas.."



"Dos gotas.."


Una que en el vaso rebosa
y se desliza por la mesa..
buscando su paso en el tiempo,
se va perdiendo a ras del suelo
como engullida por sus sombras,
vapor de agua que se evapora
de los dedos, de entre sus grietas..
de los ojos del viento.



Otra la sed deja en la boca
como haberse tragado arena
de todos los desiertos..
hasta anegar con ella el pecho
de este ser que siempre lo nombra,
gas de ausencia en la lengua
cercando la voz que se amolda..
al veneno que mata el sueño.



Añoranza y desesperanza..
dos gotas entre tantas..
de esta botella de palabras,
a veces llena y otras nada.



©Encarni Mejides